a flor de piel

a flor de piel

Cuarto de historia


Me recuerdo con detalle los paseos al cuarto, cuando de pequeña arrastrando los zapatos de charol, que jamás duraron limpios más de unas horas, con vestidito de niñita y pinches de niñita, me encaramaba en las cajas para sacar mis juguetes; y el vestidito se me remangaba y hasta en ocaciones se me rajaba y los zapatitos se me empolbaban, pero nada en ese entonces realmente importaba... la sonrisa entonces, y solo entonces, se instalaba en mi rostro con una caja de doble tamaño que yo con mis pies en puntillas, intentando ver la salida.

O cuando juagaba con la "ji" y la "u", mis amigas imaginarias pobres, que no tenia donde vivir, y entonces las convidaba a comer pan con chando y una que otra taza de lecho inventada tambien... y manteníamos larchas charlas sobre lo que significaba para ellas no tener donde dormir.

Recuerdo a flor de piel la sensación de grandeza que poseía ese cuarto, sus cajas inalcanzables, mi bicicleta, la caja de herramientas, la psicina de walt disney, el chal de invierno, la alcoba de madera... todo dispuesto en una secuencia que nadie lograba entender pero a la que todos finalmente acudían.

17 años más tarde, o 18 tal vez, el viejo cuarto aún mantiene su espíritu aventurero, desordenado y enredado, que me hace entrar sin miedos, a pies descalzos, con una camara en mis manos y un recuerdo más que vivo en mis labios.

31 de mayo.
2010



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