y si la mañana se convierte en pretexto suficiente para dictar un largo soliloquio en la sala de estar del 4to piso?
y si acomodo en el asiento izquiero un pedazo de mis ganas, y las dejo llena de colores para que sean visibles y llamativas?
y si por medio del humo del tabaco hecho a volar un par de frases que tienen como destino dos rostros más allá?
y si hago como que mi cuerpo roza con esa mochila verde y entonces intento detener el mundo en un minuto que podría parecer, eventualmente, una pedazo de vida entera?
y si mi chaleco realmente ese día necesitaba estar en el suelo y ocupo esa razón para dejarlo caer nuevamente?
y si en el reflejo del espejo escribo con los dedos una oración sin sentido?
y si camino entre los asientos hacia la pizarra solo para correr de la pizarra al asiento?
y hago como que mi mirada se pierde en el horizonte, que justo está en la cordillera más concreta que nunca y más ubicada que siempre?
y si hago todo esto... se percibirá lo que mis palabras aún no son capaces de describir, o escribir, o pronunciar y confesar?
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