Recibí todo lo que dí de vuelta y más; un libro estampado con cartas, millones de letras jurando amor eterno, mi pieza empapelada, una "tia" que me amaba, canciones dedicadas, locuras jamás pensadas, recetas de comida, protección al caminar, mil quinientos mensajes de texto por las noches, la historia de un ángel retribuido, una mano fiel, un par de ojos cautivos, dos mil besos en mi piel, una casa conocida...
Dí, como nunca más lo he vuelto a hacer.
y Recibí como nunca más lo volví a sentir.
y no dejo de preguntarme, cuan incierto y frio y cruel fue el tiempo que paso, que nos despojó de todo lo que dimos... y nos trajo hasta este entonces, en que sólo habitas en un mueble, abajo del pedestal, con 40 fotos plagadas de risas y collares, encima de un libro café con tapa empolvada y 300 hojas en blanco, blanco amarillento, ese blanco de encierro o ese blanco de olvido.
y me detengo, con dos sensaciones claras: 1) creo que no merecemos un blanco de olvido, 2)muero de miedo al pensar siquiera en entregar -en entregarme - tal cual lo hice hace 5 años atrás.
-Vulnerable, vulnerable a mis recuerdos más preciados...
así me siento.
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